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“Ni con transporte público gratis renunciamos al vehículo privado”

 alt=Tallín, Bolonia o Hasselt son algunas de las ciudades europeas que han probado el transporte público gratuito para acabar con el coche privado y reducir los niveles de contaminación en las ciudades, y en todos los casos ha resultado inútil.

El transporte público ha sido desde siempre la alternativa por excelencia al vehículo privado y sobre todo la mejor opción para reducir atascos. De ahí que en varias ciudades Europeas optaran desde hace unos años por aplicar iniciativa que impulsaran su uso, como Tallín (Estonia), Bolonia (Italia) o Hasselt (Bélgica), ofreciendo el transporte público gratuito.

En todos los casos hubo un aumento significativo inicial en el número de pasajeros, pero al cabo de 3 ó 4 años las cifras se estabilizaron.

La Asociación catalana Promoción del Transporte Público (PTP) ha analizado estos y otros experimentos realizados en varias localidades europeas y su conclusión es que no cobrar a los viajeros por el uso del transporte público es inútil para fomentar su uso. Este servicio no puede ser gratuito, dicen en un informe, porque requiere de unos recursos (energéticos y de infraestructura) que cuestan dinero y generan gastos. Además, añade, cuando algo es gratis no vale nada, y por tanto no se pueden ofrecer unos mínimos de calidad.

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